Hay un camino...

 


 

Los esposos cristianos, hombres y mujeres, separados de su cónyuge, divorciados o no, reciben, en el momento de la dolorosa prueba la llamada a la fidelidad y al perdón. ¿Es eso posible?

"Para los hombres es imposible, pero para Dios todo es posible" (Mt 19, 26)

 

Por la intercesión de la Virgen María , los esposos piden a Cristo, ya que en El esta consagrado el sacramento de matrimonio, la gracia de responder a su llamada, más allá del fracaso humano.

Asi, deciden no dejarse llevar hacia una nueva unión, encontrando en el seno de la Comunión Nuestra Señora de la Alianza el necesario apoyo fraternal y espiritual.

Con paciencia, se dejan reconstruir en la paz. Esta opción repercute favorablemente en sus hijos, en su familia y en los que les rodean.