La Oración de los hogares
Cada viernes, los miembros de la CNDA, algunos de sus amigos o familiares, y entre ellos religiosos y sacerdotes, la recitan en unión los unos con los otros por las intenciones de las familias.

 

 

 

Dios, Padre nuestro, te damos las gracias ;
hombre y mujer nos creaste ;
en ti está la fuente de la vida, en ti el secreto del amor.

 

Te pedimos que bendigas
todas las familias de la tierra.
Bendice a los esposos y a los padres de familia,
a la imagen de san Jose, hombre justo, servidor fiel.
Bendice a las esposas y a las madres,
a la imagen de María, servidora del Señor,
« Madre del amor hermoso ».
Bendice a los hijos, pequeños y mayores,
a la imagen del Niño Jesús,
que crecía en estatura, en sabiduría y en gracia
delante de Dios y de los hombres.

 

Señor Jesús, Hijo amado del Padre, te damos las gracias ;
amaste a la Iglesia y te entregaste por ella,
en una alianza irrevocable.

 

Acuérdate de los esposos cuyo matrimonio santificaste.
Que sean fieles a la palabra dada
y al sacramento recibido,
felices de amar para siempre,
capaces de abrirse al perdón
cuando fueron heridos y cuando hirieron.

 

Acuérdate de las parejas desunidas,
de los esposos separados o divorciados,
de los hijos heridos y de los hijos sublevados.
A cada uno de ellos, haz el don de tu paz.
Tú, el Resucitado, cura las heridas de su corazón.
Que su cruz, unida a la tuya, se vuelva fecunda.

 

Espíritu Santo, Espíritu del Padre y del Hijo, te damos las gracias ;
en ti recibimos la alegría prometida por Jesús.

 

Revela a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo
la belleza y la santidad de la vocación de esposos y de padres.
Conduce a las parejas hacia una alianza
cada vez más verdadera y más profunda.
Confirma el Sí de los que estan casados en el Señor.


O María, llena de la gracia de Dios,
lleva hasta El nuestra oración.
Tú, Madre nuestra, Nuestra Señora de la Alianza,
en la felicidad de estar juntos,
como en la dificultad de la soledad,
de la separación, de la viudez,
ayúdanos a creer que el amor es más fuerte que la muerte
y que formaremos un día una sola familia
en la alegría de Dios.

Amén